Como ocurre a otras empresas, las empresas turísticas también sufren impagos. En “Turismo & Deportes Abogados” somos expertos en Gestión de Impagados y por ello afirmamos con rotundidad que es más rentable invertir en prevenir los impagos que en conseguir judicialmente los cobros.

Puede decirse que la reparación del daño en el caso de impagos nunca es total. El sistema judicial tiene limitaciones, por ejemplo cuando el moroso no tiene domicilio conocido (muy habitual en el caso de sociedades deudoras que finalizan su actividad). El sistema judicial también se ve limitado en los casos de insolvencia del deudor, pues entonces es imposible el cobro. Los procesos son largos (con trámites de ejecución para el cobro forzoso pueden durar años) y costosos.

Para evitar impagos son varias las cuestiones que recomendamos tener en cuenta, a la hora de conceder crédito empresarial, es decir, para permitir que el pago se aplace a un momento posterior al de la prestación del servicio:

1.- La solvencia, es decir la capacidad y voluntad de una persona para cumplir sus obligaciones. En este sentido existen distintos ficheros de morosidad. También puede averiguarse la existencia de bienes que hagan viable la reclamación judicial si se llegara al caso.

2.- Hay que formalizar convenientemente la prestación del servicio. Esta es una cuestión importante, que se pasa por alto en muchas ocasiones. No siempre se exigen albaranes firmados, impresos de pedido debidamente cumplimentados y firmados, o similares. A la hora de reclamar se dificulta más el proceso, pues ni siquiera podemos acreditar a priori la existencia de la obligación de pago.

3.- Ser diligentes en el cobro, presentar la factura cuando sea exigible. No demorar el cobro.

4.-  Aprender a decir NO. Si del análisis que efectuemos se desprende la existencia de un riesgo, no conceder crédito y procurar que el pago se haga en efectivo o que la persona que quiere nuestro producto busque financiación por otros medios.


Mi vida transcurre a un ritmo turístico. Cada mañana salgo de Sabiñánigo, Puerta del Pirineo, hacia el  Valle de Tena. Trabajo en el Parque Faunístico de los Pirineos, Lacuniacha, un bioparque enclavado en el corazón del Pirineo oscense y del que os hablaré otro día para que lo conozcáis a través de mis sentidos.

Sigo mi ruta hacia Piedrafita de Jaca. La belleza y singularidad del paisaje que veo en mi recorrido me lleva, en ocasiones a detenerme y fotografiar momentos: el voraz salto de agua en el entorno de Santa Elena, los colores del otoño que todavía tiñen los bosques.

Pese a toda apariencia, esto que hago cada día no es turismo. Y qué diferencia hay, os preguntaréis… Pues bien, como primer requisito para que mi actividad se considere turística sería estar en un lugar diferente al de mi residencia y trabajo habitual. El segundo requisito sería la motivación del desplazamiento: lúdica, vacacional, laboral pero en este último caso siempre que la remuneración no se obtenga en el lugar visitado, e incluso asistencial o curativa. El tercer requisito es la temporalidad del desplazamiento y de la estancia, pues cuando nos desplazamos para largas temporadas satisfacemos las necesidades de transporte, alojamiento, manutención de modo similar a los residentes.

 


El otro día leí esta noticia: Fraudes en reservas hoteleras. Parece ser, que estos fraudes se vienen repitiendo con una cierta frecuencia. A la vista del modus operandi, las víctimas son conscientes del fraude al llegar al mostrador de recepción, pues en ese momento son informados de que dicha reserva no está efectuada e incluso de la desaparición del portal fraudulento a través del cual la efectuaron. Sin duda, una situación complicada para el personal del hotel. Por eso, me pareció interesante conocer la opinión de profesionales del sector hotelero y suscité un debate.

Desde la perspectiva del Derecho Penal, si el valor de la reserva fraudulenta no supera los 400.- €, la estafa sería una simple falta, ni siquiera se calificaría como delito; el reproche penal sería insignificante. Además, en estos casos es difícil dar con el culpable, es difícil averiguar quién se encuentra detrás del portal fraudulento y más difícil aun recuperar el importe de lo estafado. En el caso de infracciones penales realizadas por internet existe, en otras, una página web de la Policía Nacional, a través de la cual se puede interponer la denuncia, por lo que el cliente no tiene que ir a ningún lado; podemos brindarle la oportunidad denunciar desde un ordenador del hotel. Es importante que la víctima conozca esta realidad.

Los profesionales consultados coinciden en destacar la oportunidad que la ocasión brinda. Sobre todo, es importante que la víctima sienta que el desplazamiento desde su localidad hasta el hotel no fue infructuoso;  se le debe procurar una estancia especial, e incluso se le puede aplicar algún beneficio, hay que tener en cuenta que él siente que paga dos veces por el mismo servicio (aunque el primer pago se lo llevara el estafador). De esta manera se habrá ganado un fan.

Y termino este post lanzando una consigna. Desconfiad de los chollos; suelen ser la herramienta que utilizan estos portales ficticios para atraer a sus víctimas. Como precaución, ante la duda, comparad con otros portales de solvencia más reconocida.